MANIFIESTO

Concebimos el teatro como emoción estética y como medio privilegiado de reflexión. Nuestro propósito, siguiendo a Bertolt Brecht, es entretener. Y, al mismo nivel, conmover y provocar, de forma que quienes acudan a vernos no abandonen el teatro de vacío, sino con pensamientos, dudas y recuerdos que se alarguen en el tiempo.

       Buscamos la verdad escénica, no la copia mimética de la vida ni una naturalidad mal entendida que invariablemente termina siendo falsa. En nuestro teatro cabe realidad y ficción, sugerencia y posibilidad, comedia y drama, verso y prosa. Preferimos el silencio elocuente a la palabra superflua; la emoción contenida al grito; el gesto casi imperceptible al manotazo al aire. El único límite es el impuesto por el buen gusto y por el amor al trabajo bien hecho. No pretendemos ser mejores que nadie, sino mejores de lo que fuimos nosotros mismos en un momento anterior, en la búsqueda permanente de hacerlo mejor y de una manera más hermosa.

       Nuestro objetivo es hacer lo difícil, fácil, y lo fácil, bello. Expresar con la palabra solo lo que no pueda expresar un gesto; expresar con el gesto solo lo que no pueda expresar una mirada.